¿Te consideras una persona sedentaria, fuera de peso, con el nivel de colesterol elevado o, simplemente, no te gusta cómo te sientes contigo mismo? No pienses que para comenzar a moldear tu silueta o para mejorar los últimos análisis de sangre necesitas un cambio radical en tu día a día ni un esfuerzo sobrehumano. Simplemente tendrás que hacer un poquito más de deporte de lo que has hecho la semana anterior, y continuar así de forma sucesiva.
Así reacciona tu cuerpo frente a la actividad física
Nuestro cuerpo es eficiente por naturaleza y, por decirlo de una forma coloquial, tiende a ser un poco vago. Dicho de otra forma, gasta lo menos posible y se amolda a las necesidades que se le exigen.
Tiene una explicación muy sencilla y se basa en que nuestro cuerpo tiene memoria a medio plazo y evoluciona en función de ella. Si detecta que un sistema no está siendo utilizado, deja de priorizar su funcionamiento y tiende a desactivarlo.
Pongamos un ejemplo. Si tengo a mi cuerpo acostumbrado a estar sentado, el gasto de energía que requiere es mínimo. Esto hace que se ralentice el metabolismo o consumo de energía y se gaste menos energía por unidad de tiempo. Si la alimentación no varía, seguimos consumiendo las mismas calorías, pero cada vez gastamos menos lo que lleva a aumentar el peso corporal y el porcentaje de grasa, que además de que modifican el aspecto físico, son factores de riesgo de varias patologías. Leer más.