Peru: occupational monitoring

Publicado el 13 September, 2018
Sobre el autor
Isabel Manzaneque
Ingeniera de Prevención-Perú
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Como decía Abraham Lincoln, “Al final, lo que importa no son los años de vida, sino la vida de los años”.

Si trasladamos esta célebre frase al sector de la prevención de riesgos laborales podríamos entender la importancia de trabajar para vivir y no para enfermar.

Desgraciadamente, todavía hoy en día es muy común tener un familiar, amigo, o conocido, que a lo largo de su vida ha sufrido un accidente o enfermedad laboral y casi siempre, a causa de un hecho o circunstancia evitable.

Para poder reconocer, evaluar, y evitar o controlar el riesgo asociado a un determinado puesto de trabajo, existen en Perú lo que conocemos como monitoreos ocupacionales. El objetivo de estas mediciones objetivas y cuantitativas es conocer si los valores en los que se encuentra el colaborador están por debajo de los límites establecidos por la normativa legal del país y poder tener así la certeza de que estará exento de contraer una enfermedad profesional, de acuerdo al listado de enfermedades profesionales que establece la Norma Técnica NTS N°068 – MINSA/DGSP.

¿Qué monitoreo? ¿Tengo que monitorear a todos los colaboradores? ¿Con qué periodicidad? ¿Cuál es su coste? A menudo surgen este tipo de dudas sobre qué debo hacer para que nuestro colaborador este protegido y a su vez, cumpla con la normativa legal vigente. Dependiendo de la actividad de la empresa, esta tendrá que realizar una serie de monitoreos u otros, que podríamos clasificar en cuatros grandes grupos:

• Físicos
• Químicos
• Biológicos
• Ergonómicos

Para llegar a garantizar la protección de todos nuestros colaboradores y ahorrar en recursos humanos y económicos es fundamental elaborar los Grupos de Exposición Similar (GES), es decir, identificar los grupos de colaboradores asignados a puestos de trabajo o tareas similares que están expuestos de forma análoga a los mismos contaminantes.

Por todo ello, es importante contar con un grupo de especialistas los cuales nos apoyen durante todo el proceso: identificación de los riesgos, elaboración de los GES, desarrollo de las estrategias de muestreos, trabajo en campo, elaboración de informes, socialización de resultados e implementación de medidas de control.

Ahora que conocemos las claves, pongámoslas en práctica con el objetivo de trabajar para vivir y no para enfermar.

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